Aquí yazco, tendido sobre el suelo. El Sol abrasa mi carne malherida, saboreo el óxido de mi propia sangre.

Me pregunto si este será mi fin. Muchas veces me lo he preguntado, pero quizás ninguna tan en serio como ahora. Mis ojos se cierran solos, cegados por el brillo inconmensurable que les castiga. Mis piernas no se mueven, mis brazos hace tiempo que no se sienten. Lo mire como lo mire, no parece que haya salida alguna. ¿Hasta aquí ha llegado, el que ha sido mi largo viaje?

En cualquiera de los casos, lo cierto es que estoy feliz. La alegría brota de mi cuerpo, me hace sonreír ante el destino aciago. Si hoy es el día que perezco, tal vez no logre llegar hasta el final. Mas no importará, pues podré morir sabiendo que nunca me rendí jamás.

A veces hace falta perderse para encontrarse uno mismo. Así fue como yo lo hice, como hallé mi verdadero destino. Todos aquellos que conocí, todos aquellos de los que guardo una parte en mí…ahora, incluso aunque nos separe la distancia, nunca los había sentido tan cercanos. Aunque el frío poco a poco toma posesión de mi cuerpo, una llama en mi pecho se niega a ser apagada.

He afrontado grandes obstáculos en mi camino; a veces pienso que ni siquiera sé cómo. Pero no me doblegué antes las barreras inquebrantables, no dejé que me amedrentase el castigo de los cielos. El aliento de la muerte me sigue provocando pavor, mas no es un sentimiento desconocido para mí.

No, este no lo será. Hoy tampoco caeré. Me levantaré, proseguiré en mi lucha. Porque no importa cuán daño me haga, nunca dejaré de sentirme vivo. Porque no importa que la naturaleza vaya en mi contra, no permitiré que dome mi espíritu. Cuando un día realmente muera, y sé que llegará ese día, las gentes contaran historias de mi viaje. Pero, ¿qué historia quiero dejarles? ¿Qué historia quiero que recuerden? Yo soy el escritor, trazo palabras sobre una hoja en blanco.

Así pues, me volveré a alzar. Una vez y muchas otras más. Porque el viaje de un héroe nunca termina, siempre se puede continuar. Igual que el ave fénix que resurge de sus cenizas, hoy proclamo mi regreso. Porque el mayor enemigo de un héroe no es el mal…sino su propio miedo.

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