Reflejo [Prosa poética]

Reflejo [Prosa poética]

Una ventana al alma, una mirada de desolación.  Cuando las sombras de tu corazón se hacen fuertes, amenazan con consumirte. Y entonces, debes de tomar una decisión: ¿me enfrento a ellas, o me rindo a un inevitable final?

Las heridas del cuerpo pueden cicatrizar, pero las del corazón siempre quedan abiertas. Porque así sabemos que nos duelen, porque así sabemos que no las hemos olvidado. El dolor forma parte de nosotros, lo escuchamos, aprendemos de él. Nos recuerda por qué algo es importante, nos recuerda quienes somos. Nos mueve, nos insta a luchar. La pesada carga que todos acarreamos, por los siglos de los siglos, hasta el día que no haga falta movernos más.

La elección nunca fue fácil. ¿Adónde nos lleva, la búsqueda de uno mismo? ¿Quién o qué es, exactamente, el “ser”? ¿Pensamientos esporádicos? ¿Sentimientos arraigados? Así nos pasamos toda la vida, eligiendo, tomando el camino que, creemos, nos lleva hacia nosotros. Ese yo invisible, que guía nuestros pasos. Esa esencia intangible, que nos recoge en sus brazos. Pero, ¿qué es lo correcto y qué es lo que no? ¿Cómo sé que esta elección sale verdaderamente de mí?

Cada elección también tiene un precio. Unas veces es más grande, otras veces más pequeño. Pero siempre está ahí, acechando, esperando, ansioso por apoderarse de nuestra voluntad. El dolor que fingimos ignorar, como un latido silencioso, arañando las paredes de nuestro espíritu. Elegir es perder algo; algo valioso, al fin y al cabo, porque de lo contrario, no nos dolería. Lo hemos pagado, y sabemos lo que ello implica. Pero por cada puerta que se cierra, una se abre.

Pagamos el precio, y soportamos el dolor, porque sabemos que algo nos espera al otro lado. Algo que no surge del deseo, ni de la codicia, sino de algo más profundo. Algo que se remueve en nuestro interior, que nos insta a llorar, a chillar, a reír. Una caja de Pandora donde la esperanza brilla con fulgor: así es la verdadera naturaleza de la emoción.

A veces, cuando tengamos que tomar una elección, abriremos esa caja. Y lo que encontremos dentro, nos aterrorizará como demonios sin forma ni rostro. Pero cuando miremos más allá, sabremos encontrar lo que buscamos. Y aunque pasen cien años de tormento, seguiremos adelante. Porque así, cuando volvamos a mirarnos al espejo, entonces podremos decir: “sí, aquello valió la pena”.

Indomable [Prosa Poética]

Indomable [Prosa Poética]

Aquí yazco, tendido sobre el suelo. El Sol abrasa mi carne malherida, saboreo el óxido de mi propia sangre.

Me pregunto si este será mi fin. Muchas veces me lo he preguntado, pero quizás ninguna tan en serio como ahora. Mis ojos se cierran solos, cegados por el brillo inconmensurable que les castiga. Mis piernas no se mueven, mis brazos hace tiempo que no se sienten. Lo mire como lo mire, no parece que haya salida alguna. ¿Hasta aquí ha llegado, el que ha sido mi largo viaje?

En cualquiera de los casos, lo cierto es que estoy feliz. La alegría brota de mi cuerpo, me hace sonreír ante el destino aciago. Si hoy es el día que perezco, tal vez no logre llegar hasta el final. Mas no importará, pues podré morir sabiendo que nunca me rendí jamás.

A veces hace falta perderse para encontrarse uno mismo. Así fue como yo lo hice, como hallé mi verdadero destino. Todos aquellos que conocí, todos aquellos de los que guardo una parte en mí…ahora, incluso aunque nos separe la distancia, nunca los había sentido tan cercanos. Aunque el frío poco a poco toma posesión de mi cuerpo, una llama en mi pecho se niega a ser apagada.

He afrontado grandes obstáculos en mi camino; a veces pienso que ni siquiera sé cómo. Pero no me doblegué antes las barreras inquebrantables, no dejé que me amedrentase el castigo de los cielos. El aliento de la muerte me sigue provocando pavor, mas no es un sentimiento desconocido para mí.

No, este no lo será. Hoy tampoco caeré. Me levantaré, proseguiré en mi lucha. Porque no importa cuán daño me haga, nunca dejaré de sentirme vivo. Porque no importa que la naturaleza vaya en mi contra, no permitiré que dome mi espíritu. Cuando un día realmente muera, y sé que llegará ese día, las gentes contaran historias de mi viaje. Pero, ¿qué historia quiero dejarles? ¿Qué historia quiero que recuerden? Yo soy el escritor, trazo palabras sobre una hoja en blanco.

Así pues, me volveré a alzar. Una vez y muchas otras más. Porque el viaje de un héroe nunca termina, siempre se puede continuar. Igual que el ave fénix que resurge de sus cenizas, hoy proclamo mi regreso. Porque el mayor enemigo de un héroe no es el mal…sino su propio miedo.

Abrazo al espíritu [Prosa Poética]

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Imagen por Elena Prokofyeva

Sus brazos me rodean con ternura, sus labios me susurran tranquilidad. Mi corazón palpita con fuerza, intranquilo por el futuro incierto. Pero no pasará nada, no hay nada que temer. Porque pase lo que pase, sé que todo estará bien.

Me reconforta cuando me hallo en mi soledad, me recuerda aquello que deseo olvidar. Quizá estuvo ahí desde siempre, o quizás no me correspondía, no era el momento de asimilar. El fuego nos ilumina y nos da fuerza, siembra las semillas de nuestra ambición. Pero no se nos permite tocarlo, solo debe ser objeto de admiración.

Un abrazo inseparable, un vínculo invisible. Cuido este regalo preciado, a la espera del día que lo deba devolver. Aún hay muchas cosas que no entiendo, pero sé que no necesito saber. La llama que arde con fuerza, un día se apagará. Mas las cenizas prevalecerán, allá donde vayan. Y todo estará bien, no pasará nada. Porque para que haya un nuevo comienzo, siempre debe haber un final.

Gracias por estar conmigo, gracias por formar parte de mí. Ahora sé lo que debo hacer, sé dónde tengo que ir. Porque siempre estaremos juntos, porque cuando te necesite, te llamaré. Y en cuanto a lo que pueda venir, no pasará nada, no habrá que temer. Porque, en el fondo, mientras continúe mi camino, sé que todo estará bien.