Actualización Julio 2017

Hola, soñadores ^ _ ^ Hoy os traigo una pequeña actualización en lo que se refiere a la situación del blog durante las próximas semanas.

El verano ya llega, el calor, las vacaciones…y el Camp NaNoWriMo, eso también. Para quienes no hayan oído hablar del tema, el NaNoWriMo (National Novel Writing Month) es un evento que se hace todos los años, en noviembre, consistente en escribir una novela de 50.000 palabras en lo que dure el mes. Es como una especie de “maratón” de escritura. No es una competición; se hace por el placer de escribir, y por encontrar una excusa para hacerlo, con un objetivo claro y arropado por la comunidad. Por su parte, el Camp NaNoWriMo es un concepto muy similar: defines un proyecto, te juntas con otros escritores, y bueno, cada uno va escribiendo, compartiendo historias, consejos, etc. Es la segunda vez que me apunto a algo así, y debo admitir, estoy muy emocionada por ello 😀

En la edición 2016 de NaNoWriMo, comencé el proyecto “Aqua”, y para este camping virtual, mi intención es continuar mi trabajo con el proyecto “Roll”, del que espero poder revelar detalles muy pronto. Es mi proyecto de guión de teatro, a lo que he estado dedicando las últimas semanas, con el objetivo de presentarlo a concurso. Durante el mes de Julio, he decidido que voy a trabajar en la revisión y edición del proyecto, para pulirlo y acercarlo a lo que será el guión final.

Por desgracia, esto significa que no voy a poder escribir mucho en el blog durante estos días. Habrá alguna cosilla, pero será todo mucho más esporádico, nada que ver con los últimos días. Aparte de trabajar en “Roll”, también he estado ultimando los detalles de una nueva sección del blog y de mi futuro profesional, ahora que he terminado los estudios de máster. Estoy tratando de ser un poco más activa en las redes sociales, y de hecho, tengo pensado hacer un pequeño seguimiento de mi progreso a lo largo del NaNoWriMo, con actualizaciones diarias en mi página de Facebook.

Ya, por último, quería agradecer a todo el mundo que ha leído mi entrada anterior, “Reflejo”. No esperaba una recepción tan cálida, a decir verdad ^ _ ^ Muchísimas gracias, de todo corazón ❤

Os deseo un feliz verano, ¡y no os olvidéis de soñar!

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¡Redes sociales!

Hola, soñadores ^ _ ^

Hoy os escribo para anunciar que “La Escritora Onírica” ya tiene su cuenta oficial de Twitter e Instagram. Es algo que llevo tiempo queriendo hacer, aunque hasta ahora no me he atrevido a dar el paso. Uno de los inconvenientes de ser una loba solitaria es que a una le cuesta a veces…bueno, socializar. Pero eh, ¡nunca es tarde para aprender!

Podéis encontrar las páginas aquí y aquí, respectivamente (no os olvidéis tampoco de mi nueva página de Facebook). También tengo presencia en LinkedIn, pero dada la naturaleza de esa red social, no es que le dé demasiado uso en estos momentos (¡el aprendizaje lleva su tiempo!).

Con todos estos esfuerzos, y sobre todo, gracias al apoyo de los lectores, la web sigue creciendo poco a poco. ¡Muchas gracias por todo, y nos seguimos leyendo! 🙂

Reflejo [Prosa poética]

Reflejo [Prosa poética]

Una ventana al alma, una mirada de desolación.  Cuando las sombras de tu corazón se hacen fuertes, amenazan con consumirte. Y entonces, debes de tomar una decisión: ¿me enfrento a ellas, o me rindo a un inevitable final?

Las heridas del cuerpo pueden cicatrizar, pero las del corazón siempre quedan abiertas. Porque así sabemos que nos duelen, porque así sabemos que no las hemos olvidado. El dolor forma parte de nosotros, lo escuchamos, aprendemos de él. Nos recuerda por qué algo es importante, nos recuerda quienes somos. Nos mueve, nos insta a luchar. La pesada carga que todos acarreamos, por los siglos de los siglos, hasta el día que no haga falta movernos más.

La elección nunca fue fácil. ¿Adónde nos lleva, la búsqueda de uno mismo? ¿Quién o qué es, exactamente, el “ser”? ¿Pensamientos esporádicos? ¿Sentimientos arraigados? Así nos pasamos toda la vida, eligiendo, tomando el camino que, creemos, nos lleva hacia nosotros. Ese yo invisible, que guía nuestros pasos. Esa esencia intangible, que nos recoge en sus brazos. Pero, ¿qué es lo correcto y qué es lo que no? ¿Cómo sé que esta elección sale verdaderamente de mí?

Cada elección también tiene un precio. Unas veces es más grande, otras veces más pequeño. Pero siempre está ahí, acechando, esperando, ansioso por apoderarse de nuestra voluntad. El dolor que fingimos ignorar, como un latido silencioso, arañando las paredes de nuestro espíritu. Elegir es perder algo; algo valioso, al fin y al cabo, porque de lo contrario, no nos dolería. Lo hemos pagado, y sabemos lo que ello implica. Pero por cada puerta que se cierra, una se abre.

Pagamos el precio, y soportamos el dolor, porque sabemos que algo nos espera al otro lado. Algo que no surge del deseo, ni de la codicia, sino de algo más profundo. Algo que se remueve en nuestro interior, que nos insta a llorar, a chillar, a reír. Una caja de Pandora donde la esperanza brilla con fulgor: así es la verdadera naturaleza de la emoción.

A veces, cuando tengamos que tomar una elección, abriremos esa caja. Y lo que encontremos dentro, nos aterrorizará como demonios sin forma ni rostro. Pero cuando miremos más allá, sabremos encontrar lo que buscamos. Y aunque pasen cien años de tormento, seguiremos adelante. Porque así, cuando volvamos a mirarnos al espejo, entonces podremos decir: “sí, aquello valió la pena”.

No te salgas de la carretera [Relato]

No te salgas de la carretera [Relato]

Roger giró el dial de la radio con suavidad. Aquel trasto desgastado y estropeado por el polvo, sostenido en su hueco del coche con un poco de ingenio y chicle mascado, emitió un sonido ininteligible. El conductor refunfuñó algo por lo bajo, sin desistir en su empeño. Mientras tanto, no pudo evitar captar algo de reojo:

—Te he dicho que bajes los pies del salpicadero.

Su joven acompañante se quejó, obedeciendo a regañadientes. Roger espetó una exclamación de sorpresa al ver que por fin llegaba alguna señal.

—Menos mal —dijo para sí—. Ahora al menos el viaje será más ameno.

Estelas de humo y polvo se levantaban al paso de los neumáticos. El motor llevaba largo rato haciendo un extraño ruido, pero Roger hizo caso omiso de las advertencias. El tiempo apremiaba, y aún debían quedar varios kilómetros hasta la próxima área de servicio…siempre y cuando los saqueadores no la hubieran arrasado, claro estaba. No tenía sentido preocuparse, así que se recostó cómodo en su asiento, dejando que su alma cansada fuera transportada a un lugar feliz por la música de Los Beatles.

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Podría ser peor [Relato]

Podría ser peor [Relato]

Soltó un pequeño carraspeo; no demasiado flojo, no fuera a transmitir inseguridad, pero tampoco demasiado alto, como si hubiera pretendido llamar la atención. Los ojos de su interlocutor se posaron en él durante un breve segundo y, acto seguido, retomaron la desinteresada lectura de aquellos documentos que sostenía entre sus manos, tan cerca de la nariz que podría haber percibido el olor del papel.

Incómodo por el silencio, comenzó a juguetear golpeando los brazos de su silla, de acuerdo al compás de una melodía que había escuchado aquella mañana en la radio. Una de aquellas canciones cuyo nombre nadie puede realmente recordar, pero que todos conocen por su estribillo pegadizo. Mientras tanto, dejaba que su vista de distrajera inspeccionando los detalles de aquel despacho viejo, oscuro y con olor a rancio. Las cuatro paredes estaban cubiertas, repletas desde el suelo hasta el techo, por relojes. Relojes de todos los tipos, tamaños y colores. Todos ellos moviéndose al mismo son, todos ellos marcando la misma hora, el mismo minuto y el mismo segundo. ¿Cómo lo habrían hecho?, se preguntó. Para sincronizar con tal precisión aquel montón de relojes, que debía superar por lo menos el centenar, debían haber sido necesarios (irónicamente) una exorbitante cantidad de tiempo y esfuerzo. Como si tal despliegue de pulcritud no fuera suficiente, la guinda del pastel la ponía un último reloj analógico sobre la mesa de aquel hombre. La aguja grande señalaba el número 3, y la pequeña, el 10. Las cuatro menos diez de la tarde. En un gesto disimulado, decidió comprobar la hora en su propio reloj, en el teléfono: las 15:45. O todos los relojes de aquella habitación habían sido mal programados, o él llevaba su reloj atrasado por cinco minutos, por alguna razón.

—Así que… —las palabras de voz áspera del entrevistador le sacaron de sus pensamientos dispersos—. ¿Su nombre es Juan, correcto?

—Así es —respondió, esperando que todo aquel tiempo de lectura no hubiese sido única y exclusivamente para su nombre.

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La actualización sobre la actualización

Hola, aquí Diana ^ _ ^ Hoy escribo con motivo de otra importante actualización sobre el futuro de mi blog y contenido en general.

Como creo que ya dije en su momento, ahora mismo me encuentro en un punto en que quiero replantearme la forma en que he estado gestionando el blog y otros tipos de contenido. Lo cierto es, desde que empecé con todo esto, mi intención siempre ha sido la de dar una imagen lo más profesional posible. Pero, seamos honestos, he hecho una labor lamentable al respecto. No tanto por falta de intenciones sino porque no he sabido plantearlo del mejor modo posible, y seguía tirando adelante con la esperanza de que todo se arreglara.

Llegados a este punto, necesito tomarme más tiempo para poder planificar y gestionar todo aquello sobre lo que invierto mis esfuerzos. Por ello quería hoy anunciar algo que me desagrada, pero que veo necesario para seguir adelante en mi futuro: la historia de “El día que conocí al señor M” dejará de ser actualizada de forma periódica. Esto no es un intento de excusa porque no haya escrito el capítulo y quiera escribir el bulto, no. Lo tengo, en mi PC, y tenía la plena intención de publicarlo este fin de semana. El problema está en que, debido a este esfuerzo constante por publicar cada dos semanas, la calidad general de los capítulos está resultando mucho peor de lo que yo había anticipado. Como escritora, y porque ya me conozco lo suficiente como tal, sé que puedo hacer un mejor trabajo. Y eso es lo que voy a hacer, aunque tenga que pagar el precio de echarme atrás en mis intenciones. Todavía sigo teniendo en mis planes revisar y publicar aquí los capítulos ya lanzados al público, y no tengo ninguna intención de borrarlos de Wattpad, tampoco. Pero esta decisión que, de cara a mi futuro como escritora, siento que necesitaba tomar. Ya no sólo por publicar o no, sino por seguir disfrutando de una actividad que, a fin de cuentas, es mi pasión, como siempre lo ha sido. Escribir es mi vida, pero con el estrés creciente de los últimos meses, la he ido convirtiendo en algo que me desagrada, y eso lo quiero cambiar.

En esa misma línea, voy a cambiar en general la forma en la que he ido gestionando todas mis contribuciones y la que viene a ser mi huella digital. Quería aportar una imagen profesional y formal que no tiene nada que ver conmigo ni como soy, y creo que eso me ha acabado perjudicando. Porque se pilla antes a un mentiroso que a un cojo y, cuando alguien solo pretende ser algo, esto también se nota, por mucho que finjamos ignorancia. Quiero ser más cercana y cálida con aquellas personas con las que he compartido mis escritos, y que han dedicado un tiempo de su vida para poder leerlos. Para mí, no existe mayor forma de agradecimiento que esa, y por ello, necesito afrontar este cambio. Como todo, estamos en un proceso de aprendizaje, y es aceptando estas situaciones y haciendo algo al respecto como maduramos y crecemos como personas.

Sin más que añadir, gracias por leer (y por lo que sigáis leyendo), y espero que paséis un día fantástico ; )

Actualización Blog 14/05/2017

Para la entrada de hoy, quería hablar un poco sobre la situación actual del blog, así como de mis planes a medio-largo plazo. Como algunos habrán podido notar, la web ha permanecido algo inactiva en las últimas semanas. A pesar de mis intenciones por renovar el diseño y pulir fallos, no he sabido encontrar tiempo para poder dedicárselo como se merecía. “La Escritora Onírica” supone un espacio muy importante para mí, pues gracias a este blog tengo una plataforma donde poder publicar y compartir mis escritos con los demás. Pero si quiero que este proyecto siga creciendo y madurando, convirtiéndose en algo más serio, necesito empezar a replantear ciertas cuestiones acerca de cómo lo voy a gestionar de aquí en adelante.

En primer lugar, quiero focalizar todos mis esfuerzos creativos en mi proyecto de novela seriada, “El día que conocí al señor M”. Al tratarse de mi “gran proyecto”, por decirlo de alguna forma, siento que necesita una atención y cuidado mayores que los que le estoy procurando en estos momentos. Por desgracia, esto afectará al ritmo de publicación de relatos y artículos en el blog. Hasta el momento, he tratado de seguir una rutina de publicación bi-semanal, pero para poder dar este nuevo paso, he decidido prescindir por completo de ella. Por supuesto, esto no significa que no vayan a haber más publicaciones fuera de mi novela, pero sí que no van a seguir ningún tipo de calendario. En compensación por esto, “El día que conocí al señor M” pasará a ser publicada también en este blog, y no sólo como enlace externo. Esto, a medida que vaya revisando y editando los capítulos ya redactados, gracias al feedback de algunos lectores.

En segundo lugar, también tengo pensados algunos cambios en la apariencia y organización del blog. Todavía no hay nada decidido, y puesto que soy la única persona responsable de mantener la página, los cambios se irán instaurando poco a poco de forma progresiva. Al igual que con la novela, quiero dedicar un tiempo mayor a planificar y organizar estos aspectos, para poder ofrecer un contenido agradable, de calidad y fácil de navegar, así como dedicarle más tiempo a la promoción.

Por último, quería agradecer a todos aquellos que han estado siguiendo y leyendo mis publicaciones. Incluso aunque seáis pocos, nada me hace más feliz que saber que a alguien disfruta, de alguna forma, de lo que hago y cómo lo hago. Escribir siempre ha sido mi pasión, y si sigo escribiendo a día de hoy, es para ayudar a otros a ser un poco más felices en su día a día ^ _ ^

Os deseo que paséis un día fantástico, y recordad, ¡seguid soñando!