Top 5 razones para ver “The Muppet Movie” (1979)

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Reseña literaria: Mystical – El despertar de la magia

Reseña literaria: Mystical – El despertar de la magia

El otro día, chafardeando por una de las librerías de La Casa del Libro, me topé con este pequeñín en uno de los montones de la sección juvenil. Siendo yo una persona con predilección a las historias de «magical girls» (hasta el punto de que mi propia novela está inspirada por ellas), no pude irme de la tienda sin llevarlo a casa conmigo.

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Conquistar el mundo es fácil, si sabes cómo [Microrelato]

1- Piensa en un seudónimo de villano. Si puedes, añádele “Doctor” al principio. No importa que no tengas un doctorado o intención de sacarlo; todo el mundo sabe que poner la palabra “Doctor” siempre da más caché que un nombre a secas.

2- Práctica tu risa malvada. Recomendable 15 minutos de práctica al día frente al espejo del baño.

3- Estudia una ingeniería útil para poder llevar a cabo tus planes maléficos. Necesitarás crear lacayos robóticos y/o un dispositivo de control mental para cuando todo el mundo te odie.

4- Crea un cañón láser mortífero y haz que orbite sobre la Tierra. Amenaza con un ultimátum a los presidentes de las naciones más importantes.

5- Conquista el mundo después de arrasarlo con dicho cañón, porque las potencias mundiales prefirieren la destrucción a renunciar a su orgullo.

6- Regocíjate de tu victoria. Ahora has mostrado a todos por qué nunca deberían haberse reído de ti cuando eras pequeño/a.

Espacio en blanco [Microrelato]

Ya han pasado diez meses; diez meses desde que escogiera mi nombre.

Es un privilegio que no todos pueden tener. Cuando los seres humanos llegamos a este mundo, lo hacemos arrastrados por unas circunstancias que no dependen de nosotros: el lugar donde nacemos, nuestro sexo, nuestros padres…variables sobre las que no tenemos control alguno. Sin embargo, nunca nos las cuestionamos, ni dudamos en aceptarlas. Cuando se nos presentan estas variables, las convertimos en aquello define nuestra identidad, y en lo que hemos sido, somos y seremos para el resto de nuestra existencia.

Por eso me gusta tanto mi nombre. Es bonito y especial, porque fui yo quien se lo puso, cuando me trajeron de vuelta. Al igual que al nacer, yo no tuve elección; regrese debido al resultado de una acumulación de variables independientes, fuera de mi margen de actuación. Lo único que podía hacer, era aceptarlas, y adaptarme a ellas en la medida de lo posible.

¿Qué soy? ¿Quién soy? Cuando me miro al espejo, sé que veo un rostro familiar. Pero lo que hay detrás de esa piel no es hueso, solo metal. Incluso mi cerebro, esto donde reside mi consciencia, ¿cómo puedo saber si es mío? No es natural, fue construido como réplica del original. ¿Mis pensamientos me pertenecen, o sólo son un eco de la existencia en la que se basaron? ¿Esta cara, estas sensaciones, hablan de mí? ¿O son de otra persona, y yo sólo las he tomado en su lugar?

No sé qué soy, ni creo que haya forma de saberlo. Pero sé que mi nombre es mío, y sólo mío, porque yo lo escogí. El resto no me importa, y lo tiendo a ignorar. Y, cuando las dudas me adolecen, pienso en ello, y en lo que significa para mí. Hasta donde yo soy consciente, mi nombre es importante, y la única forma de recordar que “yo” he llegado a existir.

La fiesta [Poema]

Una vez hubo una fiesta
en la mansión de un rico noble.
Gentes de todo el reino
acudieron a la gran celebración.

Un doctor de reputado prestigio.
Un mago de dotes exquisitas.
Una doncella de belleza cautivadora.
Un sacerdote muy devoto.
Un caballero de los que ya no quedan.
Un verdugo de vacaciones.
Un bardo en busca de aventuras.
Una ladrona escondida entre la multitud.
Un plebeyo como cualquier otro.
Y el noble, huésped de los anfitriones.

La fiesta era abundante como ninguna otra,
¡gran paraíso de todos los placeres!
Hasta que alguien decidió que no podía continuar.

El plebeyo solicitó una audiencia,
el noble se la concedió.
Cuando este no miraba,
el cuchillo le clavó.

La doncella se acercó al plebeyo,
deseaba hacer frente a la soledad.
Él la ignoro, pues ya había cumplido su cometido.
Así que ella lo tiró por el balcón.

El sacerdote exigió que sanara sus pecados,
más la doncella nunca escuchó.
Le clavó una estaca en el corazón,
y como bruja, toda ella ardió.

El caballero había perdido su mujer
por culpa del sacerdote borracho.
Así que fue a buscar la lanza al establo
para servir la justicia.

El doctor quiso atender al religioso
más sólo era una excusa.
El caballero le debía dinero,
así que le pinchó una aguja.

La ladrona sólo quería dinero,
el médico era una presa fácil.
Un chorrito de veneno en la bebida,
¡quedó tan dormidito como el caballero!

El mago no encontraba su dinero,
¿lo perdió o se lo robaron?
Cogió a la ladrona de voluntaria
y con la espada la ensartaron.

El noble había puesto precio a la cabeza
del mago de dudosa procedencia.
Un estafador de poca monta,
le arrestaron y le ahorcaron.

El bardó no mató a nadie,
pero en sus aventuras, no halló más que sangre.
Cantó durante la triste velada,
y nunca más volvió a hablar.

Y el verdugo, ¡ay de él!
No había hecho nada malo.
Pero los invitados querían un asesino,
así que en la horca le colgaron.

La fiesta continuó, hasta bien entrada la noche.
Y a nadie le importó.

La chica que dejó de creer en Sonic [Artículo colaboración]

Siempre me ha interesado escribir sobre videojuegos, aunque nunca he encontrado la mejor forma de abordar el tema. No soy muy dada a los análisis tradicionales de la prensa especializada, y mi pensamiento disperso suele dificultar bastante la tarea xd

En cualquier caso, el otro día decidí aventurarme a escribir uno. Lo podéis encontrar en el blog “Hobbie Street”, de Joaquín Castillo 🙂

El último pitillo [Microrelato]

Cojo el mechero, prendo la punta del cigarro y le doy una calada. Qué bien sienta, joder. Me prometí a mí mismo que nunca volvería a hacerlo, pero ya ves. Estar aquí, en la Torre Eiffel, me trae tantos recuerdos. De cuando la ciudad estaba viva, llena de luz y color. De cuando París era París. Ahora mírala, da puta pena. Por culpa de los hombrecitos verdes. Bueno, yo creo que son verdes; a decir verdad, nunca he visto uno. Sólo esos platillos volantes que cubren la luz del Sol y que han arrasado con todo. Qué lástima. ¿Quedará alguien más? No lo sé, pero de todos modos, a mí no me queda mucho tiempo.

¿La moraleja, dices? “No te molestes en dejar de fumar, ya que si no te mata el humo, lo harán los aliens”.


Escrito random del día. De vez en cuando resulta divertido escribir uno de estos :3