Demasiadas ideas, tan poco tiempo… [Artículo]

Demasiadas ideas, tan poco tiempo… [Artículo]

La creatividad puede ser un ente de lo más caprichoso. Unas veces no la sabemos encontrar, nos bloqueamos y somos incapaces de hallar la solución a un problema, por muchas vueltas que le demos. En otras ocasiones, casi por arte de magia, nos sentimos desbordados, bendecidos con la inspiración, dejando que nuestro cuerpo se torne en un mero canal de su voluntad.

Para cualquier vocación artística, la creatividad es una aptitud fundamental. Es la capacidad que permite analizar las cosas bajo una nueva perspectiva, permitiéndonos (tomando la frase del inglés) “pensar desde fuera de la caja”. Pero hablar de creatividad es también hablar de ambición, y esta resulta difícil de domar. Muchos conocen el llamado “bloqueo del escritor”, la terrible página en blanco que nos absorbe como el portal a una dimensión paralela de agonía y frustración. Pero, ¿qué hay del fenómeno opuesto? ¿Qué ocurre cuando el flujo de ideas es demasiado grande?

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Indomable [Prosa Poética]

Indomable [Prosa Poética]

Aquí yazco, tendido sobre el suelo. El Sol abrasa mi carne malherida, saboreo el óxido de mi propia sangre.

Me pregunto si este será mi fin. Muchas veces me lo he preguntado, pero quizás ninguna tan en serio como ahora. Mis ojos se cierran solos, cegados por el brillo inconmensurable que les castiga. Mis piernas no se mueven, mis brazos hace tiempo que no se sienten. Lo mire como lo mire, no parece que haya salida alguna. ¿Hasta aquí ha llegado, el que ha sido mi largo viaje?

En cualquiera de los casos, lo cierto es que estoy feliz. La alegría brota de mi cuerpo, me hace sonreír ante el destino aciago. Si hoy es el día que perezco, tal vez no logre llegar hasta el final. Mas no importará, pues podré morir sabiendo que nunca me rendí jamás.

A veces hace falta perderse para encontrarse uno mismo. Así fue como yo lo hice, como hallé mi verdadero destino. Todos aquellos que conocí, todos aquellos de los que guardo una parte en mí…ahora, incluso aunque nos separe la distancia, nunca los había sentido tan cercanos. Aunque el frío poco a poco toma posesión de mi cuerpo, una llama en mi pecho se niega a ser apagada.

He afrontado grandes obstáculos en mi camino; a veces pienso que ni siquiera sé cómo. Pero no me doblegué antes las barreras inquebrantables, no dejé que me amedrentase el castigo de los cielos. El aliento de la muerte me sigue provocando pavor, mas no es un sentimiento desconocido para mí.

No, este no lo será. Hoy tampoco caeré. Me levantaré, proseguiré en mi lucha. Porque no importa cuán daño me haga, nunca dejaré de sentirme vivo. Porque no importa que la naturaleza vaya en mi contra, no permitiré que dome mi espíritu. Cuando un día realmente muera, y sé que llegará ese día, las gentes contaran historias de mi viaje. Pero, ¿qué historia quiero dejarles? ¿Qué historia quiero que recuerden? Yo soy el escritor, trazo palabras sobre una hoja en blanco.

Así pues, me volveré a alzar. Una vez y muchas otras más. Porque el viaje de un héroe nunca termina, siempre se puede continuar. Igual que el ave fénix que resurge de sus cenizas, hoy proclamo mi regreso. Porque el mayor enemigo de un héroe no es el mal…sino su propio miedo.

Abrazo al espíritu [Prosa Poética]

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Imagen por Elena Prokofyeva

Sus brazos me rodean con ternura, sus labios me susurran tranquilidad. Mi corazón palpita con fuerza, intranquilo por el futuro incierto. Pero no pasará nada, no hay nada que temer. Porque pase lo que pase, sé que todo estará bien.

Me reconforta cuando me hallo en mi soledad, me recuerda aquello que deseo olvidar. Quizá estuvo ahí desde siempre, o quizás no me correspondía, no era el momento de asimilar. El fuego nos ilumina y nos da fuerza, siembra las semillas de nuestra ambición. Pero no se nos permite tocarlo, solo debe ser objeto de admiración.

Un abrazo inseparable, un vínculo invisible. Cuido este regalo preciado, a la espera del día que lo deba devolver. Aún hay muchas cosas que no entiendo, pero sé que no necesito saber. La llama que arde con fuerza, un día se apagará. Mas las cenizas prevalecerán, allá donde vayan. Y todo estará bien, no pasará nada. Porque para que haya un nuevo comienzo, siempre debe haber un final.

Gracias por estar conmigo, gracias por formar parte de mí. Ahora sé lo que debo hacer, sé dónde tengo que ir. Porque siempre estaremos juntos, porque cuando te necesite, te llamaré. Y en cuanto a lo que pueda venir, no pasará nada, no habrá que temer. Porque, en el fondo, mientras continúe mi camino, sé que todo estará bien.

¿Es tan malo ser un lobo solitario? [Artículo]

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Imagen por Ray Hennessy

El miedo a la soledad es uno de los temores existenciales a los que nos enfrentamos como especie humana. Al fin y al cabo, somos animales sociales, y muchas veces necesitamos de la interacción con otros para poder crecer, prosperar y vivir.

Sin embargo, la soledad no siempre es una enemiga. Algunos la buscan de forma activa, integrándola como un elemento más de su propio ser. Son percibidos como distantes, reservados, con poco interés en la interacción con los demás. Pero, a diferencia de las personas con timidez, no evitan el contacto social por miedo, sino por elección personal, porque así lo han decidido. ¿Por qué ocurre esto? ¿Acaso no estamos hablando de un comportamiento contradictorio con nuestra naturaleza? ¿Están siendo estas personas, a efectos prácticos, “anti-sociales”?

Siendo una de ellas, creo que una pregunta más apropiada sería: “¿Es tan malo ser un lobo solitario?”

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